¿Cuáles son los derechos de los padres cuando entran al proceso de educación especial?
Los padres forman una parte crítica durante todo el proceso de evaluación para la elegibilidad para la educación especial, dicen expertos en el área.
Es importante que los padres conozcan sus derechos durante el proceso, en el cual los padres y el distrito tienen un papel igualmente importante, dijo Kym Davis Rogers, abogada litigante de Disability Rights Texas, una organización enfocada en dar recursos a estudiantes discapacitados y sus padres en Texas.
Un niño es elegible para los servicios de educación especial si tiene alguna discapacidad que inhibe su capacidad para tener éxito en la escuela, de acuerdo con La Ley de Educación para Personas con Discapacidades (IDEA).
Un padre o algún miembro del distrito puede solicitar la evaluacion para la educación especial.
El proceso puede empezar cuando el padre o algún miembro del distrito se da cuenta de que el estudiante no está progresando en sus estudios o que su desempeño académico no está al nivel de su grado.
Antes de la evaluación, tiene que haber algún intento de mejorar el progreso del estudiante. Esto puede ser en forma de alguna intervención de lectura en línea u horas adicionales con el maestro, etc.
Si el desempeño académico del estudiante sigue atrasado, el padre o el distrito puede solicitar una evaluación. Si el padre quiere solicitarlo se le recomienda que lo haga por escrito, y se puede hacer en español.
Si el distrito solicita la evaluación y el padre no está de acuerdo, la evaluación no puede empezar sin el permiso del padre. Y la autorización para recibir los servicios puede ser retirada por el padre a lo largo del proceso.
Si el padre solicita la evaluación, el distrito tiene 10 días para responder si va hacerlo o no. Si decide no hacerlo, el distrito debe informar de los derechos del padre si está en desacuerdo y cuáles serían los siguientes pasos, dijo Rogers. Después de notificar al padre, la evaluación debe ocurrir en 45 días.
La ley de IDEA requiere que los distritos hagan una evaluación completa, individual, integral y multidisciplinaria. Muchas personas deben de estar involucradas en la evaluación debido al caso. Por ejemplo, médicos, psicólogos, maestros, patólogos del habla, entre otros.
La evaluación se puede solicitar en otro idioma que no sea inglés si es el primer idioma del estudiante. En muchos casos si el estudiante está en un programa bilingüe se le puede hacer la evaluación en los dos idiomas. Si la evaluación no se hace en el idioma adecuado, el padre debe solicitar que se vuelva a hacer. Según la ley, los padres pueden solicitar una evaluación independiente al costo del distrito si no está de acuerdo en cómo se manejó.
Al completar la evaluación, el distrito tiene 30 días para realizar una reunión ARD en la cual se revisarán los resultados de la evaluación, se determinará la elegibilidad para los servicios de educación especial y, si el alumno califica, se elaborará el programa de educación individual (IEP), el plan de estudio para ayudar al estudiante que debe incluir todas las adaptaciones necesarias.
“Los padres son participantes a la par” de los otros miembros en el comité de ARD, dijo Rogers. Los padres son “los mejores defensores de sus hijos”, dijo Rogers. “Ellos crían sus hijos, ellos conocen las fortalezas de sus hijos, … y ellos pueden formar ese plan para su hijo”.
Durante todo este proceso el padre tiene el derecho de recibir toda la información necesaria para participar en el comité de Ingreso, Revisión y Salida (ARD) en su idioma nativo. Esto puede incluir copias de la evaluación traducidas o tener algún traductor o intérprete presente en la reunión de ARD, dijo Rogers.
Si el padre no está de acuerdo con el último plan de IEP, puede presentar una queja ante la Agencia de Educación de Texas (TEA) o puede solicitar el debido proceso, que es una audiencia administrativa para impugnar la recomendacion.
El ARD es anual y debe ocurrir todos los años, pero un padre puede solicitar una reunión en cualquier momento si ve que el estudiante no está progresando o sospecha que el IEP no está teniendo efecto.
El proceso puede intimidar a cualquier padre, pero aún más a los padres que no hablan inglés, dijo Theresa Moffitt, enlace con el paciente en la clínica de servicios terapéuticos de Patricia Martínez en Arlington.
Moffitt asiste a menudo a las reuniones de ARD con padres latinos. Ella recomienda que los padres pregunten mucho sobre la evaluación, las observaciones del maestro o médico y hagan el esfuerzo de entender bien qué es lo que recomienda el distrito.
“No tenga miedo de preguntar: ‘Qué significa eso?’”, dijo Moffitt. “Yo creo que padres tienen que preguntar: ‘Cómo sería eso para mi hijo?’”.