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La llegada de Kavanaugh agudiza conservadurismo de Corte Suprema

El juez asociado de la Corte Suprema, Brett Kavanaugh (Izq.) es acompañado por su esposa, Ashley Kavanaugh, y sus hijas Liza y Margaret Kavanaugh, así como el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, en la ceremonia de juramento realizada por el juez asociado del Tribunal Supremo, Anthony Kennedy (Der.) en la Sala Este de la Casa Blanca en Washington, DC.
El juez asociado de la Corte Suprema, Brett Kavanaugh (Izq.) es acompañado por su esposa, Ashley Kavanaugh, y sus hijas Liza y Margaret Kavanaugh, así como el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, en la ceremonia de juramento realizada por el juez asociado del Tribunal Supremo, Anthony Kennedy (Der.) en la Sala Este de la Casa Blanca en Washington, DC. EFE

La confirmación de Brett Kavanaugh, acusado de abusos sexuales, como nuevo juez del Tribunal Supremo estadounidense, agudiza el conservadurismo de la máxima corte del país, formada ahora por cinco magistrados elegidos por presidentes republicanos y cuatro por demócratas.

El juez nacido en Washington arriba a la Corte Suprema para sustituir al jubilado Anthony Kennedy, un magistrado de corte conservador pero que se destacó a lo largo de su trayectoria por ser un “voto indefinido” (“swing vote”), que en repetidas ocasiones fue clave en casos de la alta instancia.

Sin embargo, Kavanaugh tiene un acentuado perfil político que hace temer que lleve el partidismo a la corte, una situación que preocupa en los sectores liberales del país.

“Me siento frustrado de que el progreso de nuestra nación hacia los derechos de las mujeres, los derechos civiles y la igualdad LGTBQ pueda verse estancado por un juez preparado por los grupos de interés de extrema derecha”, señaló en un comunicado enviado a Efe el senador demócrata Bob Menéndez.

Además, el senador por Nueva Jersey se mostró intranquilo de que Kavanaugh sea el voto decisivo en los casos que lleguen a la máxima corte del país.

“Me estremece la idea de que el juez Brett Kavanaugh sea el voto decisivo en los casos del Tribunal Supremo que, por ejemplo, determinarán si el presidente está por encima de la ley”, lamentó Menéndez.

Cuando se inició su proceso de confirmación, una de las sombras que pesaban sobre Kavanaugh estaba relacionada con su punto de vista sobre el poder presidencial, ante la posibilidad de que el presidente estadounidense, Donald Trump, se viera afectado por las investigaciones en torno a él y su campaña electoral de 2016.

Precisamente, algunos medios estadounidenses especularon con que la primera gran decisión que tendrá que tomar el nuevo juez del Supremo estará relacionada con los límites del poder presidencial.

De acuerdo a “Politico”, el primer voto de Kavanaugh como miembro de la Corte Suprema “podría producirse tan pronto como el martes o el miércoles en una solicitud de la Administración Trump para evaluar cuánto poder deberían tener los tribunales sobre los funcionarios del poder ejecutivo”.

La experiencia de Kavanaugh, siempre próximo a los círculos de poder de Washington, le ha convertido en un magistrado vinculado a las más altas esferas de las filas republicanas, especialmente durante su tramo dentro de la Casa Blanca del ex presidente George W. Bush (2001-2009) entre 2001 y 2006.

Estas conexiones inquietan a activistas y organizaciones que luchan por los derechos de las minorías en Estados Unidos, grupos que han visto progresar su situación en las últimas décadas y que ahora entienden que la visión ultraconservadora de Kavanaugh en relación a derechos civiles como el aborto puede afectarles.

La directora ejecutiva de la Red Nacional de Fondos para el Aborto (NNAF, en sus siglas en inglés), Yamani Hernández, consideró en declaraciones a Efe que la llegada de Kavanaugh al Supremo es “trágica” para las minorías.

“Kavanaugh ha demostrado que no será un juez imparcial, que ignorará abiertamente la ciencia de la anticoncepción, silenciará las voces de los jóvenes inmigrantes que buscan abortos e ignorará a nuestras familias que buscan justicia”, señaló Hernández.

Para la activista, Estados Unidos “es un lugar menos seguro y menos libre” desde que Kavanaugh juró este sábado su cargo.

Más allá de su postura conservadora, en las últimas fechas el debate ha estado marcado por una audiencia sobre las acusaciones de la profesora de psicología Christine Blasey Ford, que acudió a la Cámara Alta para explicar los abusos sexuales del juez supuestamente ocurridos en 1982.

En esa sesión, Kavanaugh se mostró desafiante, agresivo y pasional contra los demócratas, lo que, aparte de las sospechas de abusos sexuales, elevó las dudas sobre su partidismo y su temperamento para formar parte de la corte más importante del país.

“Va a estar en el Tribunal Supremo con una gran mancha y un gran asterisco al lado de su nombre” después de su comportamiento en el Senado, aseguró la senadora demócrata Mazie Hirono a la cadena televisiva ABC.

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