Las Américas

Continúa la complicada negociación del TLCAN

De Izq., la ministra canadiense de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland; el representante de Comercio Exterior de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y el secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el año pasado.
De Izq., la ministra canadiense de Asuntos Exteriores, Chrystia Freeland; el representante de Comercio Exterior de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y el secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el año pasado. Agencia EFE

Del 23 al 29 de enero, en Montreal, Canadá, inicia la penúltima de las siete rondas de negociación para el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.

Con ella hay expectativas de oportunidades, pero también de muchas preocupaciones.

Héctor Flores Ávalos, senador mexicano y miembro de la comisión negociadora del TLCAN, prevé que pueden existir ciertos riesgos que pudieran ocasionar reacciones diversas y contrarias a lo esperado por México.

“No hay mucho margen de escapar a ellos (riesgos), lo que nosotros hemos pedido al secretario de Economía de México es que ante cualquier posibilidad de terminar con el tratado o de anunciar la salida de él que busque que las negociaciones no se interfieran con la agenda electoral, pues creemos que sería muy desafortunado que la Secretaría de Economía diera lugar a que el proceso se contamine, se debe mantener muy aparte”.

Flores Ávalos contempló la posibilidad de postergar las negociaciones hasta que se lleven a cabo las elecciones en México.

Pero esta situación no sólo es parte de las preocupaciones, sino también existe la posibilidad de que Estados Unidos cumpla su aviso de salir del TLC. Ante esto, el legislador federal adelantó que pedirían a Ildelfonso Guajardo Villarreal, secretario de Economía, “que comience a trabajar en una agenda de competitividad independientemente de la respuesta de Estados Unidos”.

Flores Ávalos reconoció que México tiene severas deficiencias en su marco regulatorio que podrían inhibir la negociación, entre las que mencionó el campo.

“Hay una protección ya distorsionada del concepto del ejido que no se ha tocado desde 1992, lo que necesitamos es volver los ojos a él, y hacerlo de nuevo competitivo; en rubro fiscal llevamos padeciendo una reforma desde el 2013, a la fecha está claramente inhibiendo al sector productivo”, agregó, “hoy en día ya no se justifica”.

Para Germán Oyosa Roldán, investigador de economía del Instituto de Investigaciones de la Universidad Juárez de Durango, esta negociación está plagada de una influencia negativa por el presidente Donald Trump.

“Él (Trump) se encuentra entrampado con el Congreso de los Estados Unidos ya que no han llegado a un acuerdo para continuar con el ejercicio presupuestal y la solución de los ‘Dreamers’, adicionalmente la percepción del grupo de canadienses es en el sentido de que Estados Unidos abandonará el TLC en cualquier momento”, explicó Oyosa Roldán.

Ante esto, explicó Oyosa Roldán, se presentan dos escenarios: “La delegación mexicana cederá a todas las pretensiones de los norteamericanos en el sentido de declinar en la defensa de mantener los mecanismos de resolución que en cierta forma permite que las diferencias entre los miembros del TLC sean dirimidas con reglas claras e imparciales, sin embargo, la contraparte norteamericana pretende que sean solucionadas con acuerdos específicos”.

El segundo escenario, describió, “es que Estados Unidos abandone el tratado, ante esto, México tendrá que afrontar una severa crisis económica como resultado de la incertidumbre de las exportaciones y la disminución de flujo de dólares hacia las reservas monetarias, principalmente por la dependencia que en los últimos años se ha incrementado de las importaciones de alimentos y energéticos de nuestros vecinos del norte”.

Cada año, aseguró, se importan el 60 por ciento de los alimentos, sobresaliendo el maíz del cual se importan aproximadamente 22,000 toneladas anualmente. “Y que decir de las gasolinas, la pregunta sería, ¿por qué nuestra autoridades continúan con un plan económico que está agotado?, no se impulsa a la agricultura para consumo interno y la industria petrolera cada día está más descapitalizada por el propio gobierno federal, situación que vemos con la disminución de la producción petrolera a 1.9 millones diarios cuando antes de la reforma energética se producían 2.6 millones de barriles”.

Oyosa Roldán prevé un difícil y complicado futuro.

“Nos espera (un difícil futuro) al no tener fortalezas que permitan equilibrar fuerzas en esta sexta ronda de negociación, más bien estamos contra la pared”, dijo Oyosa Roldán.

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