La Estrella Fort Worth

Una familia puertorriqueña encuentra la paz y la fortuna en el Norte de Texas después del huracán 'María'

A Puerto Rican tattoo artist finds a new home in Fort Worth

Leaving nearly everything behind in Puerto Rico after Hurricane Maria, tattoo artist Wilfredo Colon, 42, was able to open up his own tattoo parlor just three months after arriving in Texas.
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Leaving nearly everything behind in Puerto Rico after Hurricane Maria, tattoo artist Wilfredo Colon, 42, was able to open up his own tattoo parlor just three months after arriving in Texas.

Wilfredo Colón nunca esperaba que Fort Worth sería su hogar.

El tatuador de 42 años es oriundo de Bayamón, Puerto Rico, y le encanta lo funcional que es la ciudad, la amabilidad de la gente y la seguridad que se siente.

“Me gusta por el orden que hay”, dijo Colón. “No se ven personas bebidas (ebrias) en la calle. Es todo bien organizado. La primera vez que vi en un lugar que el semáforo se daña, cada uno, sin tener un policía en el medio, le toca a uno en la intersección, le toca al otro, como que todo el mundo está organizado”.

Colón, junto a su esposa Carmen y sus tres hijos, se trasladaron al Condado Tarrant a finales de diciembre 2017, casi dos meses y medio después de que el huracán María arrasara Puerto Rico y otras islas en el Caribe. Dejó a casi todos los 3.3 millones que residían en la isla sin electricidad, agua y comida.

Seis meses después, hay partes de Puerto Rico que siguen sin los servicios básicos. El Army Corps of Engineers estimó que la electricidad sería restaurada al 90-95 por ciento de la isla a finales de marzo. Sin embargo, partes de los municipios de Arecibo y Caguas tendrán que esperar hasta mediados de abril o finales de mayo por las dificultades que presenta el terreno.

Según el Army Corps of Engineers, el 93 por ciento de Bayamón ya cuenta con electricidad pero Colón dice lo contrario.

“Al sol de hoy, seis meses después del huracán, donde yo tengo residencia, allí no hay servicio ni de agua ni hay servicio de luz”, indicó Colón. “El mejor movimiento que yo hice fue ese: mudarme para Texas”.

Una diáspora redefinida

Para los Colón, igual que para muchos puertorriqueños, el huracán en sí no les afectó tanto como lo que ocurrió dos meses después. Se hundieron sus coches, y con los árboles caídos y los escombros esparcidos por las calles y carreteras, era imposible transitar por ellas. Además, empezó a aumentar el crimen y Colón ya no se sentía seguro.

Ellos son parte de los más de 135,000 de puertorriqueños que se han trasladado a los Estados Unidos después de María, según la City University of New York Center for Puerto Rican Studies. Algunos investigadores estiman que ese número podría llegar hasta los 470,000 en 2019.

La mayoría de los puertorriqueños se han traslado a Florida, y por eso Colón decidió ir a otro lugar. Una amiga le contó de una ciudad tranquila en Texas que se llamaba Fort Worth. Ella recién había llegado a esta ciudad con sus tres hijos y no tuvo problemas para encontrar un apartamento.

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Wilfredo Colón trabaja en un tatuaje para Arturo Escalona en su estudio en Benbrook. Rodger Mallison rmallison@star-telegram.com

“Le pregunté cómo era y me decía que es bien diferente de Puerto Rico”, Colón dijo. “Aquí se siguen las reglas un poco más fuerte y así fue que yo decidí hacer movimiento para acá. Tratamos de sacar pasaje, duramos como un mes y medio en lograr sacar pasaje para poder salir de la isla y llegamos acá a Fort Worth”.

Colón tenía su propio negocio de tatuajes en Bayamón, pero después del huracán y sin electricidad, no podía seguir trabajando ni realmente sobrevivir.

“Había que hacer fila, a veces de 12 horas, para lograr conseguir gasolina”, contó Colón. “Y a veces ni llega el camión. Después de 12 horas, tienes que regresar a tu casa sin gasolina”.

Pero dejar la isla no fue más fácil.

Carmen trabajaba como enfermera en un hospital en Bayamón. Ella dijo que llegaron a Texas con casi nada: sólo 10 maletas con ropa y el equipo de Colón para tatuar.

“Fue bien duro porque yo tenía trabajo estable en Bayamón en un hospital bien reconocido y pues tuve que dejarlo para venir para acá con él y empezar una nueva vida desde cero”, Carmen dijo. “Lo más duro fue dejar a mi familia, toda mi familia está allá. Aquí estamos nada más mi esposo, yo, mis tres hijos, y una amistad que nos motivó para venir para acá a Texas”.

Para Colón, lo más difícil fue salir de la isla sin saber que les esperaba en Texas.

“Se dejó todo en Puerto Rico”, Colón dijo con lágrimas en los ojos. “Y viajar en un avión con los nenes para acá, pues como uno dice para comenzar una nueva vida. A ver qué pasara”.

Una nueva vida

Hoy en día Colón está muy feliz y sólo mira hacia el futuro.

Encontró un apartamento en Saginaw y el estudio de tatuajes, que se llama Latinos Tattoo, es todo un negocio familiar. Colón trabaja como el tatuador principal, Carmen maneja los finanzas y le ayuda a programar las citas, y su hija Paola hace la publicidad en las redes sociales.

La página en Facebook tiene más de 24,000 fans y la mayoría se enteran del negocio allí.

“No es un trabajo, realmente”, Colón dijo. “Aquí yo me lo disfruto. Cada cliente se siente en casa. Los trato normal, como si nos conocieran de tiempo. Todos los días es un reto diferente porque cada cliente tiene una exigencia diferente o un estilo diferente. Eso es lo que más me gusta. Que no es monótono”.

En Latinos Tattoo hay una vibra muy caribeña.

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Wilfredo Colón posa con su hija Paola y su esposa Carmen en su estudio de tatuajes, llamado Latinos Tattoo. Rodger Mallison rmallison@star-telegram.com

En la entrada del estudio hay una bandera puertorriqueña colgada a la pared, junta a otras obras de arte. Al fondo se escuchan las canciones del grupo de reggae Cultura Profética. Uno se puede encontrar a Colón trabajando un diseño en su computadora, consultando a Carmen y Paola sobre asuntos del negocio, o bromeando con sus clientes, diciéndoles que les va a doler mucho el tatuaje.

Colón dice que está muy agradecido que en sólo tres meses pudo lograr abrir su propio negocio. Dijo que el mejor regalo que recibió para su cumpleaños, que fue el 6 de enero, fue su licencia para tatuar del departamento de salud de Texas.

Aunque no poder hablar el inglés con fluidez ha sido difícil, Colón dijo que se siente afortunado de vivir en un lugar donde casi siempre encuentra a alguien más que habla español. Paola le ayuda en las traducciones, pero cuando ella empiece de nuevo con sus estudios, no va a estar tan seguido en el negocio. La joven estudiaba contabilidad en Puerto Rico. El próximo semestre va a estudiar en la University of North Texas.

Por eso Carmen se inscribió en clases de inglés, para poder ayudar el negocio. A ella le encanta trabajar con su esposo. En Bayamón, casi nunca se veían por conflictos de sus horarios de trabajo. Acá, son un equipo.

La mayoría de los clientes de Wilfredo son hispanos. Se sienten más cómodos explicándole sus ideas en español y a él le encanta que puede darles consejos y trabajar con ellos en los diseños. Muchos clientes vienen al estudio queriendo tatuajes que tienen que ver con su cultura o país de origen.

“Como yo soy latino, se le hace más fácil que alguien dialoga conmigo”, Colón dijo. “Mucha gente extraña su tierra... y tal vez ven [a los tatuajes] como la única manera de sentirse que están cerca de su país. Cada vez que me piden algo cultural, trato de inventarle algo nuevo para la persona”.

New aerial footage from the National Weather Service shows the scale of the damage wrought by Hurricane Maria in Puerto Rico. The footage from eastern and central Puerto Rico shows the devastation the Category 4 hurricane caused to entire neighbor

Sandra Aguiniga, una mamá de tres hijos que vive en Fort Worth, se tatuó por primera vez el 3 de febrero con Colón y casi dos meses después, ya son siete los tatuajes que se ha hecho. Uno de los tatuajes -que tiene en el hombro - es un diseño de dos mitades: una mitad es de una flor de California, donde ella nació, y la otra es de la mariposa monarca de Michoacán, México, donde se crió.

Aguiniga se enteró de Latinos Tattoo por Facebook. Le gustó mucho lo profesional que se veía el negocio en las fotos. Cuando llegó al estudiopara su primera cita y vio que era un negocio familiar, se sintió aún más cómoda. Le gustó que Carmen y Paola estaban involucradas.

Pero sobre todo, sintió alivio al saber que el tatuador hablaba español.

“Te da más confianza porque yo tampoco sé inglés”, explicó Aguiniga, agregando que a veces se detenía porque no había quién la acompañara que supiera hablar inglés. “O me detenía porque no sabía cómo explicarle al tatuador si no sabía español. No iba a entender lo que yo quería. Aquí hay más confianza porque hablamos el mismo idioma y te da ideas”.

Colón dice que los Estados Unidos realmente es la tierra de oportunidad. Al empezar una vida nueva en Texas, aprecia los momentos más mundanos de la vida cotidiana.

“Al ir al supermercado y al pasar a una persona y te dice ‘sorry’, lo ves extraño”, Colón dijo. “Y eso fue la parte que más me gustó de Fort Worth. Yo creo que de aquí no me voy. Me quedo. Llegué para quedarme”.

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