Texas A&M-Fort Worth significaría más empleos, una fuerza laboral más sólida y menos impuestos
A los líderes empresariales y políticos no les faltan superlativos a la hora de describir el futuro campus Texas A&M-Fort Worth en el extremo sur del centro de la ciudad.
El urbanizador John Goff califica el proyecto de “lo más significativo para la ciudad en los últimos 100 años”. La alcaldesa de Fort Worth, Mattie Parker, predice que es “una oportunidad que dará dividendos durante generaciones”.
Para un observador casual, viendo los actuales estacionamientos en el sitio y la escuela de Derecho de concreto liso, esas apreciaciones podrían parecer exageraciones.
Pero con el inicio de la construcción este verano del primero de los tres edificios previstos, los expertos afirman que el nuevo campus será realmente transformador, mucho más allá de la mera educación de los estudiantes universitarios.
Lo que una vez fue Hell’s Half Acre, el barrio rojo del salvaje oeste a finales del siglo XIX, se convertirá en una nueva y brillante joya de la corona del centro y en un motor económico para toda la ciudad, atrayendo a importantes industrias de alta tecnología, creando nuevos empleos mejor pagados y elevando la capacidad de Fort Worth para competir a nivel nacional.
El proyecto también tiene el potencial de ayudar a aliviar la carga del impuesto sobre bienes inmuebles de los propietarios de viviendas y pequeñas empresas del condado de Tarrant, si Texas A&M-Fort Worth atrae grandes sedes corporativas.
Nuevas empresas significan más empleo
Goff confía en que así sea.
“A&M va a traer, a través de su experiencia y pura inercia, una gran cantidad de reubicaciones corporativas”, dijo Goff, quien es dueño de Crescent Real Estate LLC.
Goff fue uno de los impulsores del proyecto del campus, después de que la ex alcaldesa Betsy Price se pusiera en contacto con él para buscar formas de ayudar a Fort Worth a recuperarse de la pandemia. Dijo que ya está trabajando con dos empresas que quieren trasladar la totalidad de sus operaciones al centro de la ciudad, adyacente al futuro campus.
“La universidad crea ingenieros de software que (la empresa) necesita, y les resulta difícil acceder a ese talento”, dijo Goff. “Esto va a ocurrir. Va a haber muchos más”.
El proyecto –estimado en $255 millones– incluye tres nuevos edificios a lo largo de Commerce Street, frente a los Water Gardens. El complejo contará con un edificio de extensión educativa y un centro de investigación e innovación, donde los estudiantes aprenderán junto a socios de la industria privada.
Está previsto que la construcción del edificio de Derecho y Educación comience este verano y esté terminado en 2025. No se han fijado fechas para la construcción de los otros dos edificios.
Robert Sturns, director de desarrollo económico de Fort Worth, dijo que las empresas quieren estar en un lugar donde puedan contratar a empleados cualificados, construir sobre las fortalezas existentes y apoyarse en socios locales.
“Cuando se habla de traslados corporativos, los responsables de la toma de decisiones quieren que su empresa esté presente en lugares donde haya una alta concentración de los mejores talentos”, dijo Sturns.
Price, la ex alcaldesa, también ha oído a varias empresas manifestar su interés por la zona que rodea al campus.
El potencial de nuevas empresas significa más empleos para los habitantes locales, no solo para los graduados de A&M.
“Esas empresas también les darán empleo a ellos”, dijo Price. “Las nuevas empresas no solo contratarán a estudiantes, sino también a nuestra comunidad local. Muchos de ellos serán contratados”.
El presidente de Hillwood, Mike Berry, habló del gran alcance del proyecto durante un reciente foro del Real Estate Council of Greater Fort Worth.
“He tenido la oportunidad de contemplar desde dentro el poder de la infraestructura que aporta Texas A&M”, dijo Berry. “Basta con mirar a través de todos sus conjuntos de habilidades en las escuelas y su experiencia, y es realmente como cuatro reubicaciones corporativas al centro de la ciudad en una”.
Fort Worth es la mayor ciudad en Estados Unidos sin una universidad de investigación de primer nivel dentro de sus límites urbanos.
Cuando se habla con las empresas que están considerando la posibilidad de trasladarse a Fort Worth, Parker dijo, la pregunta predominante que hacen es si la ciudad tiene la fuerza laboral para cubrir los puestos de trabajo mañana.
Desplazar la carga fiscal de los propietarios de viviendas
Las nuevas empresas no solo traerán empleos, sino que el aumento de las reubicaciones corporativas podría contribuir a aliviar la presión fiscal sobre las viviendas.
Bobby Ahdieh, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Texas A&M, describió la correlación entre la creación de jóvenes talentos, la atracción de empresas y el posible desplazamiento de la base impositiva del condado a largo plazo.
“Si se atrae a las empresas, los jóvenes profesionales también vienen y quieren estar aquí”, dijo Ahdieh. “Todo ello aumenta la base fiscal comercial de la ciudad, que es una necesidad importante y una prioridad”.
Ahora mismo, la base impositiva de Fort Worth es aproximadamente un 60% residencial y un 40% comercial, dijo Parker.
Esto significa que más de la mitad de la carga fiscal recae sobre los propietarios, incluidos los propietarios de viviendas, pequeñas empresas y propietarios de complejos de departamentos, porque Fort Worth no tiene tantas grandes corporaciones e industrias como otras grandes ciudades.
Cuando una nueva empresa llegue a Fort Worth, puede comprar una propiedad, incluyendo espacio de oficinas o equipos.
En pocas palabras, debido a que una propiedad comercial está sujeta a impuestos, puede desplazar gradualmente la carga fiscal de los propietarios residenciales.
“Habrá otras empresas que querrán trasladarse y situarse junto a Texas A&M y el distrito del centro de convenciones”, dijo Parker, “lo cual absolutamente se presta para ayudar a nuestra base gravable y realmente ampliarla en el lado comercial”.
El economista de SMU jubilado Bud Weinstein dijo que atraer a más empresas que compren propiedades comerciales y paguen impuestos sobre esos activos puede reducir la carga sobre los contribuyentes residenciales si todos los demás factores se mantienen constantes.
“Por regla general, cuanto mayor sea el porcentaje de la base gravable en el lado comercial e industrial, mejor será para los propietarios de viviendas”, dijo Weinsten.
Capacitación de la fuerza laboral más allá del estudiante universitario
La incorporación del campus de Texas A&M puede contribuir a mejorar la educación del condado de Tarrant en general.
Según la universidad, uno de cada cuatro hogares del condado de Tarrant tiene unos ingresos anuales inferiores a $30,000, y casi la mitad de los 1.2 millones de adultos del condado de Tarrant mayores de 25 años carecen de título universitario.
Parker dijo que menos de un tercio de los estudiantes de Fort Worth asisten a una universidad de dos o cuatro años en el plazo de seis años después de graduarse de la preparatoria.
Dos obstáculos económicos que Fort Worth enfrenta cuando compite con otras ciudades de Texas son la capacitación de la fuerza laboral y atraer a los mejores talentos. Texas A&M-Fort Worth es un ejemplo del “buen trabajo sobre el terreno para cambiar esos datos”, afirmó Parker.
Ahdieh, de A&M, dijo que para las personas que no tienen los recursos o el tiempo para obtener una licenciatura o maestría completa, el campus ofrece programas de capacitación laboral y programas de certificación que pueden tomar apenas un año.
“Los certificados pueden aumentar las credenciales profesionales de una persona, su capacidad para tener éxito y crecer en su industria”, dijo Ahdieh. “La facultad de Derecho se ha centrado mucho en esta comunidad: cuáles son los programas y ofertas que aportarán visibilidad y valor a la comunidad”.
Impacto positivo en la economía circundante y en el valor de las viviendas
El crecimiento de Texas A&M en Fort Worth pudiera significar una mayor demanda de departamentos y un aumento del valor de la vivienda, dijo Arben Skivjani, presidente de la Dallas/Fort Worth Area Association for Business Economics.
“Cuando una universidad tan importante se instala en la zona, llegan muchos estudiantes y muy pronto veremos cómo se construyen muchas viviendas para estudiantes en la zona”, dijo Skivjani.
Más viviendas para estudiantes pudiera traer más tiendas minoristas, con más empleos y más ingresos por impuestos sobre las ventas en el largo plazo, dijo Skivjani.
“Siempre que hay una nueva universidad o escuela, el valor de la vivienda sube porque aporta estabilidad a la zona”, afirmó Skivjani.
Los líderes locales esperan cosas aún mayores del nuevo campus, más allá de los tres edificios y el área empastada.
“Me gusta bromear con que a los Aggies les gusta hacerlo más grande y mejor”, dijo Parker. “Si se piensa en la inversión que están haciendo con estos tres edificios, eso absolutamente es espacio para un crecimiento tremendo, y creo que solo están empezando”.
Parker dijo que queda por ver lo que pudiera crecer más allá del campus inicial de tres edificios y dependerá de lo que el sistema necesita y si hay más oportunidades para trasladar otros programas o trabajo administrativo a Fort Worth.
“No me he encontrado con nadie en nuestra ciudad que no quiera arremangarse y encontrar más formas de colaborar y expandirse”, dijo Parker.
Goff dijo que el proyecto va a ser mucho más grande de lo que la gente imagina.
“Cada vez que me reúno con ellos, surgen más ideas”, dijo Goff, que ayuda a dirigir la Fort Worth-Tarrant County Innovation Partnership.
Goff afirmó que la asociación se centrará en conseguir que empresas y filántropos se involucren en la escuela para asegurarse de que el proyecto sigue su curso. Goff dijo que si el proyecto enfrenta algún obstáculo, lo superarán.
“Es asombrosa la forma en que la ciudad puede reunirse en torno a una gran oportunidad como esta”, afirmó Goff. “Esto va a cambiar las reglas del juego. Esa inercia afectará a todo el centro. Va a obligar a que suceda”.