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La cancelación del TPS ante los ojos de una madre

Cancelación del TPS para los hondureños

Los hondureños perderán su TPS en el 2020. El gobierno de Estados Unidos le da dos opciones a los hondureño: ajustar su estatus migratorio o regresar a Honduras.
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Los hondureños perderán su TPS en el 2020. El gobierno de Estados Unidos le da dos opciones a los hondureño: ajustar su estatus migratorio o regresar a Honduras.

“Es una agonía”, dijo una madre hondureña quien actualmente busca encontrar una solución ante la posibilidad de perder su protección de la deportación.

“En balde de agua fría”, así describió su inquietud otra madre también hondureña quien enfrenta la misma incertidumbre.

Ambas son beneficiarias del Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés). Dicho programa brinda un permiso temporal de empleo y por lo tanto, un amparo de la deportación. Este permiso ha permitido a ambas madres y a unos 8,400 hondureños en Texas permanecer legalmente en Estados Unidos.

Sin embargo, su futuro en el país está en la cuerda floja.

El pasado 4 de mayo, Estados Unidos anunció la cancelación del TPS para unos 86,000 hondureños. El gobierno da dos opciones a estos migrantes: La primera es que inicien sus trámites para ajustar su estatus migratorio. La segunda, planificar su regreso a Honduras. Ambas gestiones deben realizarse antes del 5 de enero de 2020 cuando el permiso perderá su vigencia.

‘Sería una separación familiar’

“Yo rezo que (ella) no se vaya a ir”, expresó Diego Luna de 11 años. Su madre Edith, quien prefirió no dar su apellido por temor a la violencia en su país, es oriunda de Tegucigalpa, Honduras. Edith es actualmente beneficiaria del TPS y tiene seis hijos: tres nacidos en Honduras y tres en Estados Unidos. Actualmente cuatro de ellos viven en Texas, el más pequeño cuenta con tan sólo ocho años de edad.

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“Yo rezo que (ella) no se vaya a ir”, dijo Diego Luna, hijo de Edith. Luna cuenta con tan solo 11 años de edad, sin embargo él y sus dos hermanos reconocen que su vida cotidiana podría cambiar en 18 meses: su mamá podría ser deportada. Charlene Santiago La Estrella

“Ella me ayuda a hacer muchas cosas, me lleva a mis prácticas y todo lo que necesito hacer”, dijo Diego. Sin embargo, él y sus dos hermanos, ambos menores de edad (8 y 17) reconocen que su vida cotidiana podría cambiar en 18 meses: su mamá podría ser deportada.

La Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS por sus siglas en inglés) establece que un ciudadano estadounidense debe tener la mayoría de edad (21) para poder solicitar la residencia de un pariente inmediato.

Misael Luna, hijo mayor de Edith, cumple 21 años de edad en noviembre de 2021, lo cual quiere decir que Edith no tiene la vía disponible para regularizar su estatus migratorio antes del 2020. La hondureña perderá su autorización de empleo y ante la decisión de la administración debe regresar voluntariamente a Honduras.

“Me siento bien decepcionada porque habemos personas que hemos cumplido con la ley, hacemos nuestros impuestos, no le hacemos daño a nadie”, explicó Edith, quien lleva 20 años en Estados Unidos. “Nos dedicamos a trabajar, a criar a nuestros hijos bien”.

Es precisamente a través del TPS que Edith ha logrado junto a su esposo mantener a su familia en Texas.

El TPS está designado a ciertos migrantes de países que han sufrido de alguna catástrofe natural, o están en medio de un conflicto armado, como una guerra civil. La administración revocó también el TPS para inmigrantes de Nicaragua, El Salvador y Haití con fecha de vencimiento de 2019.

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Edith junto a su hijos de 8 y 11 años. Su familia está considerando mudarse a México. Sin embargo, estarían alejando a sus hijos de las oportunidades que tienen en su país. “Es difícil pensar que les voy a quitar la posibilidad aquí (Estados Unidos) pero no voy a estar sin ellos”, dijo Edith.

En el caso de Honduras, fue el Huracán Mitch en octubre de 1998 el factor clave para que el gobierno estadounidense otorgara una protección temporal de la deportación a los hondureños que ya estaban en el país. Esta decisión, bajo la administración del presidente Bill Clinton, fue tomada bajo las premisas de que las condiciones en Honduras no estaban aptas para recibir a sus ciudadanos que vivían en Estados Unidos.

“Eso fue lo más hermoso que pudo pasar”, recordó Edith, quien llegó a Estados Unidos precisamente en 1998, a sólo semanas antes del huracán Mitch. “La vida se nos arregló”, dijo Edith quien emigró acompañada de sus tres hermanos. “Ya podíamos trabajar y podíamos enviar dinero”, los hermanos recorrieron vía terrestre la travesía de Centroamérica y México, hasta llegar a la frontera estadounidense, 17 días después de su partida de Honduras.

No obstante, para Edith y su familia, las secuelas de la cancelación del TPS anticipan una posible separación familiar que no están dispuestos a tolerar. La familia ha considerado, de ser necesario, mudarse a México donde su esposo tiene una vivienda en Guanajuato.

Pese a la posibilidad de mantenerse unidos haciendo esta transición, sería el futuro de sus hijos lo que quedaría en duda. “Es difícil pensar que les voy a quitar la posibilidad aquí (Estados Unidos) pero no voy a estar sin ellos”, dijo Edith.

Predomina la incertidumbre

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Madre e inmigrante hondureña, quien prefirió identificarse como María, tiene tres hijos nacidos en Estados Unidos. María es beneficiaria del TPS y perderá su estatus en el 2020. María inició sus trámites de solicitar su residencia a través de su hijo mayor. Charlene Santiago La Estrella

Para otra madre, quien prefirió identificarse como María, existe una opción viable. María tiene tres hijos, todos nacidos en Estados Unidos. Es a través de su hijo mayor de 21, que María logró iniciar en junio sus trámites de residencia.

Pese a esta alternativa, para María predominan las dudas. “Todavía no puedo decir ‘ya está hecho’ porque todavía no lo (tarjeta de residencia) tengo en mano”, dijo María.

Además de conseguir un trabajo a través del TPS, María ha logrado uno de sus sueños más anhelados: La adquisición de su propia vivienda. Según cifras de un análisis por el Center for American Progress, se estima que 2,900 hondureños con el TPS en Texas son dueños de hipotecas.

“Para todos nosotros es algo muy bonito”, dijo María refiriéndose a lo que ha simbolizado el TPS en su vida. “Con el TPS me vi más segura.”

María dice que ahora, su mayor anhelo es ver a sus hijos establecer sus familias en Estados Unidos. Sin embargo, su sueño es uno paulatino. “Mi hija me necesita”, dijo sobre su hija menor de 10 años. Además, tiene cinco hermanos que también viven en Texas amparados bajo el TPS. Su madre, quien reside en Honduras, desea que sus hijos se mantengan en Estados Unidosporque en Honduras su realidad sería otra.

“Ella (su mamá) siempre se pone a orar para que nosotros estemos siempre acá”, dijo María.

‘Yo no me imagino volver a Honduras’

La Secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen M. Nielsen aseguró que las condiciones ambientales en el país relacionadas con el desastre “han mejorado notablemente” por lo cual los hondureños ya no son elegibles para recibir el TPS.

Sin embargo, son las condiciones socioeconómicas las que mantienen a hondureños como Edith y María alejados de su país.

“Yo no me imagino volver a Honduras”, expresó María. La hondureña reconoce la cruda realidad que enfrentan sus compatriotas e incluso su madre. María dice que su progenitora tuvo que reubicarse por un incidente liderado por grupos de maras y pandillas. María dice que éstos son los relatos que constantemente abruman las conversaciones telefónicas con su madre, quien aún reside en Honduras.

En el 2012 la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) reportó que existían para ese entonces alrededor de unos 12,000 miembros activos en Honduras de maras y pandillas, de lo cual 7,000 pertenecen a la Mara Salvatrucha, mejor conocida como MS13.

“Nuestro diario vivir es enfrentarnos a diario al crimen organizado y no saber si vamos a volver a nuestras casas”, dijo Miroslava Cerpas vía telefónica desde Tegucigalpa. Cerpas es defensora de derechos humanos en Honduras. “Nosotros salimos y no sabemos si volvemos”.

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“Eso fue lo más hermoso que pudo pasar,” dijo Edith recordando la desingación del TPS para hondureños en el 1999. Ahora, Edith perderá su estatus migratorio en el 2020 tras la cancelación del programa. Charlene Santiago La Estrella

En el caso de Edith, a través de su trabajo que ha logrado ayudar económicamente a su padre quien sufrió de un derrame cerebral hace dos años y actualmente recibe atención médica en Honduras.

En el 2017, 19 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras, vino de remesas de ciudadanos hondureños en el exterior que en su mayoría viven en el Estados Unidos, según el Banco Central de Honduras.

“Si estuviera allá no sé qué haríamos”, dijo Edith refiriéndose al costo de medicamentos y con ello el alto costo de vida. Actualmente un dólar americano es equivalente a 24 lempiras.

Son éstas las condiciones que hondureños como Edith y María buscan evadir, mientras continúan viviendo en las sombras.

“Los planes que tenemos es seguir luchando, todos los hondureños”, dijo Edith, quien asegura que su plan de acción en los próximos 18 meses es trabajar lo más posible para ahorrar dinero mientras tiene autorización de empleo.

El consulado general en Dallas sugiere a todos los hondureños que busquen asesoría legal para consultar cuáles son sus opciones viables para ajustar su estatus. La fecha límite para renovar el TPS para hondureños es este próximo lunes 6 de agosto.

María está esperando recibir una notificación sobre su solicitud de residencia. “Si algo dice mi mamá es que de cada cosa mala sale algo bueno”, concluyó María.

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