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Rupert Everett, actor camaleónico

El actor, dramaturgo, director y productor británico mejor conocido como el cómplice de Julia Roberts en “La boda de mi mejor amigo” (1997), Rupert Everett, espera sentado a la mesa de un famoso y tradicional restaurante en Dallas.

El actor visitó Dallas por el estreno de su película “The Happy Prince” (El Príncipe Feliz), en donde da vida nada menos que a Óscar Wilde, con un guión escrito, dirigido y hecho por él, especialmente para él.

“Cuando encuentras a alguien con el que te conectas, como yo encontré a Wilde, la creación del personaje se convierte en algo fascinante, cuando mi carrera como actor se desvaneció y me dediqué a escribir, pensé en hacer un personaje para mí y ahí fue donde comenzó a formarse la idea de recrear a Wilde”.

Al actor que se encargó del guión y la dirección de la cinta, además de protagonizarla, le parece que fue “mucho trabajo, pero definitivamente creo que fue verdaderamente valioso; me encantó ser el dueño de mi propio destino y de mi película, terminó por ser la forma máxima de autoexpresión”, dice el también actor de teatro y responsable por abiertas críticas por cuestiones de discriminación a la comunidad homosexual.

Everett dice sentirse fascinado y en completo acuerdo con la idea que Wilde introduce en “El Príncipe Feliz” que el sufrimiento sólo puede existir donde hay amor, “la idea de que Wilde tuviera que salir de su país y morir en el exilio por su sexualidad habla mucho del tipo de sociedad en la que vivía y mucho de la intolerancia que sufrió y las violaciones a los derechos humanos que no sólo se dieron por aquellos días, sino que continúan al día de hoy, en menor medida, por supuesto, pero el abuso sigue ahí. Él (Wilde) es un patrón de esta causa, y espero que la gente se sienta tan fascinada como yo con su vida”.

Everett recuerda a su madre leyéndole ”The Happy Prince”, antes de ir a la cama, y pensar en lo sublime del amor y el sufrimiento; el actor reconoce cómo a lo largo de su vida profesional la imagen y el trabajo de Wilde lo han seguido de cerca.

“Fueron muchas las películas y muchos los personajes y por supuesto lo importante que la figura de Wilde es para la comunidad homosexual en el mundo”, asegura.

Más de 40 días de filmación y tres meses de edición para alcanzar el producto final, después de años de escribir el guión y finalmente encontrar el financiamiento, la producción logró llevar la visión de Everett a la pantalla platinada. “Cuando estás escribiendo para ti mismo, cuando haces las cosas por ti mismo, tienes una gran oportunidad de hacer algo exactamente como lo quieres hacer; eso sucedió con esta cinta que es completamente mi responsabilidad”.

Ahora el actor, quien dice haber redescubierto a Hitchcock en su viaje a Dallas y que gusta de directores como Sergio Leoni o Tony Richardson, está en proceso de financiar otra película y escribiendo un libro, pero más que nada enfocado en la promoción de “The Happy Prince” y disfrutando del contacto con el público.

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