La Estrella

In memoriam: Gracias Raúl, nos quedamos con los recuerdos de tu extraordinaria vida

Raúl Caballero fue reconocido en múltiples ocasiones por la Texas Associated Press Managing Editors (Texas APME) por excelencia editorial.
Raúl Caballero fue reconocido en múltiples ocasiones por la Texas Associated Press Managing Editors (Texas APME) por excelencia editorial. La Estrella

Raúl Caballero era un hombre amado, respetado, querido, admirado.

Un amante de su familia, sus hijos, las letras, la música; un defensor del idioma español y de las causas justas. Hoy recordamos y celebramos a quien en vida fue el director editorial de La Estrella por más de dos décadas.

Raúl Caballero falleció el pasado lunes 30 de agosto a los 68 años de edad después de una breve enfermedad.

Las huellas de Caballero quedaron principlamente en su familia. Su compañera de vida por 32 años, Margarita Mita Hernández; en sus hijos Eros Aldo Caballero Alejandro, 44; Octavio Caballero Alejandro, 42; Pamela Caballero Alejandro, 40; Lady Penélope Caballero Alejandro, 39; Raúl Jesús Caballero Alejandro, 35 y Valentina Perla Luisa Caballero Hernández, 22. También en sus 14 nietos.

Margarita recuerda que “Raúl siempre opinó que sus hijos eran maravillosos y se sentía orgulloso por que eran profesionistas universitarios”.

Para el segundo de ellos, Octavio, su papá fue un guía y un mentor.

“A pesar de la distancia al crecer, y después ya al vivir cerca de él, mi padre fue una guía moral y mentor profesional. Fue un padre muy amoroso, dulce y generoso. Siempre tenía un consejo y una perspectiva muy atinada ya fuera en un problema personal o profesional. Y siempre ofrecía soluciones creativas”.

Caballero vivió por entero entregado a los suyos, pero tuvo también para entregar a otros, entre ellos varios de sus compañeros de La Estrella.

“Lo único que recibí de él fueron cosas buenas, muchas lecciones de periodismo y de vida; largas pláticas y ese don para escuchar que tenía que era casi mágico, y que hacía que cuando ese hombre, que no hablaba mucho, abría la boca, todos lo escucháramos y recordáramos cada una de las palabras dichas con la inconfundible voz de ‘Caballero’ ”, recordó Laura Hiros, colaboradora de La Estrella.

“Raúl era mucho más que un gran periodista, editor, jugador de ajedrez, escritor y maestro; Raúl le hacía honor a su apellido, era todo un caballero, un excelente esposo y padre, y sobre todo un gran, gran ser humano; sus lecciones, estoy segura, han hecho mejor la vida de muchos, sin lugar a dudas han hecho mejor la mía”, expresó Hiros.

Gabriela Lomónaco, traductora y correctora de estilo de La Estrella por nueve años, lo recuerda con peculiaridad.

“La trayectoria compartida con Raúl me lleva irremediablemente a sustantivos, verbos y adjetivos que se convierten en imágenes. Fluyen, se acomodan y se reacomodan quedando siempre impecables al más puro estilo ‘Raulesco’ ”, señaló Lomónaco.

“Sí, me vienen sustantivos, verbos y, sobre todo, metáforas. Ecuanimidad, entereza, equilibrio y el don de pacificar a la mera hora del cierre de edición. El don de festejar y enaltecer al amigo y al colega, así como de ponerlo en su sitio. Me viene la calidez con la que te recibía en el espacio que él y Mita, su compañera de vida y su victoriosa guerrera, compartían”.

“Recuerdo que gozoso me mostraba la colección de arte, habitante por igual de su casa, y frente a un cuadro de Modigliani, me retó con esa voz suya como de terciopelo pero con dejos de travesura ‘…a ver, ¿de quién es éste?’ Yo respondí, ‘…éste me suena a Modigliani’ y a duras penas, entre carcajadas, con ese brillo en sus ojos, mismo que les legó a Octavio y a Valentina, me dijo ‘sí, efectivamente, éste es Modigliani’. Nos reímos en desparpajo total. Nos apreciamos aún más”, compartió Lomónaco.

Juan Antonio Ramos, director de La Estrella, recuerda la destacada trayectoria de Caballero y el trabajo que realizaron como compañeros de trabajo durante dos décadas, algo que dice siempre recordará con mucho afecto.

“Raúl elevó el periodismo de La Estrella con su profesionalismo. La seriedad que estampó en la labor diaria nos impulsó siempre a dar lo mejor de nosotros mismos, guiados siempre por su experiencia y dedicación”.

Ramos resaltó la carrera de Caballero, no solo como periodista sino como autor y poeta, y también el respeto y la amistad que surgió entre ambos.

“Fue una persona extraordinaria, multifacético, admirado por cada persona que tuvo el gran honor de conocerlo. Nos pesa mucho su partida, pero sus palabras siempre estarán presentes en nuestras vidas a través de sus libros, de sus poemas, de sus columnas de opinión”, expresó Ramos.

También lo evoca Fred Drews, jefe de redacción y webmaster de La Estrella entre 1997 y 2007.

“Qué vacío el que deja a todos lo que lo conocimos y compartimos tantos momentos juntos en el trabajo. Me acuerdo cuando llegó tan alegre a la oficina acompañado de Margarita a presentarnos a su hija Valentina recién nacida, también cuando nos presentó a Octavio”.

“Él fue un padre ejemplar y muy orgulloso de todos sus hijos. En lo que a su trabajo, así como todos los que trabajamos con él, tuvimos la oportunidad de conocerlo a fondo en su profesionalismo, era una persona ejemplar, con una dedicación y mucha pasión en todo lo que hacía. Enfrentando cada día con mente clara lleno de energía a la dura tarea que enfrentamos. Pero haciendo un espacio para compartir alegrías así como anécdotas personales, nuevos proyectos, etc”.

“Un muy buen amigo y colega quien escuchaba y compartía con interés los buenos y malos momentos”, compartió Drews.

Por su parte, Gabriel Montemayor, colaborador de La Estrella, expresó que “trabajar con un periodista que además era poeta y escritor, fue formidable para mí, además de un gran apoyo. Voy a extrañar nuestras pláticas de Literatura Universal”.

Daniela Munguía, coordinadora de Mercadeo para La Estrella del 2003 al 2006, lo recordó y lamentó su falleciemiento.

“Era un hombre serio, digno y respetuoso, apasionado por el periodismo y las letras. No le conocí falta ni enemigos, era un hombre tranquilo y amable. Amaba escribir y a su familia. Definitivamente su muerte es una pérdida para el mundo editorial hispano en los Estados Unidos”.

Caballero también dejó huellas en sus obras escritas, “El agua inmóvil” (poemario), “El Activista, vida y sublevaciones de José Ángel Gutiérrez”; “Resonancias” (Antes del caos); “Las Mitras antes del caos”, “Viento Habitable” (poemario), en sus editoriales, en las notas y libros que editó a muchos de sus colegas y autores como el regiomontano Refugio Luis Barragán y Margarita Hernández, su esposa también escritora.

Nacido en Monterrey, Nuevo León, México, Raúl Jesús Caballero García, estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Guadalajara. Emigró a los Estados Unidos en 1985, y su necesidad de trabajar lo llevó a vivir en California, Michigan, Ohio y Texas. Como todo inmigrante se quedó en donde encontró estabilidad laboral y económica. Primero en San Antonio y finalmente Dallas.

Llegó a trabajar en Houston donde lo contrataron para abrir y dirigir un diario. Luego en San Antonio con su esposa, tuvieron un quincenario El papel de San Anto en 1992. Ya en el Norte de Texas, trabajó en El Sol de Texas, El Heraldo News y La Estrella desde marzo de 1998.

Su trabajo fue reconocido en múltiples ocasiones con el primer lugar por la Texas Associated Press Managing Editors (Texas APME) por sus columnas de opinión y editoriales de la casa.

En la oficina personal de este escritor, cuyas pasiones fueron su familia, los libros, la literatura y la música, quedaron obras inconclusas, la colección de “Cotidianas” de su esposa y un poemario dedicado a su madre.

Caballero vivía en Little Elm, al norte de Dallas, con su esposa.

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de septiembre de 2021, 0:00 p. m..

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