Primera semana en el campo con entrenamientos individuales
Aunque la liga había dado el visto bueno para comenzar el retorno individual al campo desde el 6 de mayo debido al coronavirus, gran parte de los jugadores del FC Dallas volvió al recinto de Frisco a principios de esta semana tras la cuarentena.
El regreso, que no es para entrenar en grupo sino individualmente, además trajo consigo diferente logística, como por ejemplo el hecho de que cada jugador debe encargarse ahora de sus implementos de trabajo, algo a lo que no estaban acostumbrados.
El propio entrenador Luchi González, trabajó por primera vez con máscara y aseguró que solamente queda acostumbrarse y mejorar el lenguaje “por señales”, de hecho comentó que hasta tuvo que hacer calentamiento, algo que nunca había hecho.
“Me dio mucha alegría y satisfacción personal haberlos visto. Son casi dos meses sin poder estar con ellos en la cancha”, comentó González vía Zoom. “Ellos tienen un buen espíritu y, aunque a distancia, el poder ver a los profes es positivo, y ser dirigidos de alguna manera es bueno para ellos, se siente la energía”.
Cada día es diferente para cada uno, hay unos que tienen un plan diario y hay otros que tienen ese plan en diferentes días. “No puedo decirles lo que tienen que hacer sino se le quita su independencia”, explicó el entrenador.
Esta semana cada uno realizó su trabajo en base al plan que traían de sus casas. Sin embargo, González dijo que elaborar un trabajo individual no es fácil.
“Es algo nuevo y un trabajo individual todos los días no es fácil. Tenemos que ser creativos para mantenerlo, mejorarlo y llegar a la fase dos. Estamos en fase uno por el protocolo de la liga hasta llegar a la semana dos donde se pueda trabajar por grupos”, dijo.
Otra novedad es que, por ahora, tampoco cuentan con la ayuda del equipo que los apoya con el traslado de los materiales de trabajo, así que cada uno se encarga de traer y llevar sus pelotas, sus zapatos, su agua, etc. además de cumplir con el protocolo de estacionar a distancia, llegar con máscaras y guantes, dejarse tomar la temperatura y desinfectarse las manos con alcohol en gel como medidas de precaución por el COVID-19.
El equipo utilizó cuatro canchas del recinto de Frisco, con cuatro jugadores en cada una de ellas. Los arqueros también tuvieron su propio espacio, aunque tal vez estén un poco menos extrañados del modo de trabajo, ya que en los entrenamientos normales siempre tienen una porción de su tiempo trabajando individualmente. Todos estos detalles se conocieron a través de imágenes tomadas por un drone ya que el ingreso de los medios de comunicación está prohibido por el momento.
El jugador Ryan Hollingshead dijo que si bien la realidad actual es muy difícil, los jugadores estaban emocionados de volver al campo.
“Todos queremos jugar en una cancha bella y no en una fea. Las canchas que hemos estado entrenando son muy feas”, dijo Hollingshead hablando en español.
“Ahora estoy en un campo a cinco minutos de mi casa y es terrible, lleno de huecos, pero es lo mejor que pude encontrar. Quiero entrenar en una cancha linda por eso estoy emocionado de volver a nuestro campo”, señaló Hollingshead.
Su compañero Fabrice-Jean Fafa Picault expresó el sentimiento del jugador que vuelve después de un tiempo forzado afuera, y todavía con muchas limitaciones.
“Fue bonito volver al campo, aunque sea entrenando por tu cuenta. Volver a tu casa de entrenamientos fue bueno”, expresó y aseguró que por lo menos pueden interactuar y verse las caras.
“El pasto es mejor, uno tiene un equipo en casa, pero no es igual”, explicó Picault.
El nativo de New York dijo que en este tiempo aislado se dedicó a jugar con sus gatos y practicar más su afición por la cocina. El delantero también aseguró que más que la parte física, la parte psicológica es importante.
“Creo que más que lo físico es importante la parte psicológica. Es bueno volver al ambiente profesional porque uno se siente solo aunque se está en contacto virtual, es bonito estar en el campo viendo las caras”, indicó.