Legisladores buscan contener brote de coronavirus en procesadoras de carne
Legisladores de Nebraska y autoridades locales buscan contener la propagación de coronavirus entre los empleados de plantas procesadoras de carne, mayormente inmigrantes, y que desde hace una semana no ha hecho más que aumentar.
El pasado 3 de abril, el alcalde de la localidad de Grand Island, Roger Steele, pidió ayuda al gobierno de Nebraska tras registrarse una decena de casos de COVID-19 en una planta industrial de la compañía JBS.
A partir de ese momento, JBS implementó en todas sus plantas (de dentro y fuera del estado) nuevas medidas, entre ellas modificar los horarios de trabajo para minimizar el contacto entre trabajadores, escalonar los momentos de receso, mejorar las medidas sanitarias, proveer exámenes médicos básicos para los empleados y ofrecer bonos para esos trabajadores.
A pesar de que otras empresas, como Tyson, adoptaron medidas similares, esta semana se detectaron nuevos casos de coronavirus tanto en esa planta como en otros frigoríficos industriales de Nebraska, Colorado, Dakota del Sur, Illinois, Iowa, Kansas, Misisipi y Pensilvania.
En la sede de JBS en Grand Island, con 3,000 empleados, se cuadruplicó desde la semana pasada la cantidad de contagiados, con 41 casos hasta el 8 de abril, pero aún así la planta, que exporta su producción a países como Japón, China y Chile, seguirá operando, tal como aseveró el alcalde Steele.
La firma ahora limpia y desinfecta completamente sus frigoríficos cada día, los empleados sólo pueden ingresar luego de que se haya verificado que no tienen fiebre y se han levantado fuera de las instalaciones carpas que permiten que los trabajadores descansar manteniendo el distanciamiento social.
Para el senador estatal Tony Vargas, el único latino en la legislatura de Nebraska, esas medidas no son suficientes y en colaboración con el Centro de Trabajadores Heartland, en Omaha, ha desarrollado un documento con prácticas para proteger la mano de obra dentro de los frigoríficos.
En declaraciones al periódico local Lincoln Journal Star, el senador subrayó que aún no se puede decir que los trabajadores estén adecuadamente protegidos porque dentro de los establecimientos no pueden mantenerse a 1.8 metros de distancia de sus compañeros.
Vargas pidió que los frigoríficos intensifiquen las tareas de limpieza, que expliquen mejor las opciones de cuarentena por decisión propia y de días pagos por enfermedad, así como que se encuentre la manera de implementar de manera efectiva el distanciamiento social en las líneas de producción.
Por su parte, el gobernador de Nebraska, Pete Ricketts, dio a conocer el miércoles que, tras consultarlo con las autoridades federales, envió a Grand Island efectivos de la Guardia Nacional de Nebraska para que colaboren en la tarea de examinar la salud de los trabajadores locales.
“Queremos estar seguros de que las compañías han tomado las medidas para proteger a los trabajadores”, pero los frigoríficos no se cerrarán porque son parte “de la cadena de suministros de alimentos” para el país, dijo.