La Estrella

Los retos de la reunificación familiar

Migrantes centroamericanos y menores se hospedan de manera provisional en el Albergue del DIF municipal de Durango donde reciben alimentos, abrigo y descanso.
Migrantes centroamericanos y menores se hospedan de manera provisional en el Albergue del DIF municipal de Durango donde reciben alimentos, abrigo y descanso. Especial La Estrella

Darwin Joel González Sánchez, de 17 años quiere llegar a Indianápolis, Indiana.

Su impulso por migrar es motivado por la miseria en la que viven él y su familia en Villa de Cofradía Cortés, San Pedro Sula, Honduras.

La certeza de ser aceptado en los Estados Unidos se basa en una promesa que le fue hecha por un coyote, al asegurarle que al llegar a la frontera lo entregaría a las autoridades y ellos se encargarían de reunirlo con su familia.

“Aún no sé a dónde o por dónde voy a cruzar, lo que sí es seguro es que voy directo a migración y de ahí voy a estar en un proceso que voy a pelear, pero voy a llegar hasta allá”, dijo González Sánchez.

El buscar ingresar a los Estados Unidos se ha convertido en toda una odisea con muchos riesgos.

Darwin Joel fue víctima del crimen organizado al abordar “la bestia” (el tren de carga usado por migrantes y que viaja desde la frontera sur de México), así como también por un garrotero de ese transporte al querer viajar en él.

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Darwin Joel González Sánchez

En los últimos meses el éxodo de migrantes se ha incrementado, las caravanas son un reflejo de ello donde se incluyen familias completas y menores no acompañados.

Al cierre de abril, el reporte de la Patrulla Fronteriza había contabilizado 460,294 personas detenidas en los nueve puntos instalados en la frontera sur de Estados Unidos con México.

De este total, 248,197 son unidades familiares, 167,318 son adultos y 44,779 son menores indocumentados no acompañados.

Estas detenciones desembocan en separación de familias y en la reubicación de menores indocumentados no acompañados en albergues de ICE, donde el principal problema es la reunificación de estos con sus familias.

Félix Villalobos del Centro de Refugio e Inmigración para la Educación y Servicios Legales ( RAÍCES por sus siglas en inglés) señala que el gobierno federal estadounidense ha reforzado los mecanismos legales para evitar la reunificación de los menores.

“La política había sido mantener a las familias unidas aunque detenidas pero no es así, las continúan separando; complican el trámite de documentación y en ocasiones, aunque sea menor de edad, lo mandan a un centro de detención para adultos y esto no debería pasar”, explicó Villalobos.

Especificó que cuando los menores son llevados a los albergues, “se hace una lista y se notifica a los consulados de los países de donde son originarios; RAÍCES sabe de ellos porque se nos notifica también y así podemos trabajar en los albergues donde estamos dando el servicio”, agregó Villalobos.

En general, señaló, “hay muchas deficiencias con el personal de los albergues, no tienen el entrenamiento ni capacidad, el sistema de detenciones está diseñado para adultos no para menores”.

Hay menores que son constantemente trasladados de albergue a albergue. “El tiempo máximo de detención es de 72 horas, pero en ocasiones esto se prolonga”.

Villalobos acusó a los países expulsores de migrantes de no ser capaces de defender ni retener a los jóvenes.

“Y ellos (los jóvenes) están entre la espada y la pared y cuando llegan aquí se dan cuenta de que el sistema migratorio de este país es muy punitivo y la probabilidad de ganar un caso de asilo es de un 20 por ciento”, dijo Villalobos.

Sandra Cordero, directora de Families Belong Together con oficinas en Estados Unidos y con un capítulo en Tijuana, México, explica cuáles han sido los efectos de estas detenciones y el difícil proceso de reunificación de las familias que han sido detenidas en frontera y los menores indocumentados no acompañados.

“El gobierno nunca ha tenido un proceso para reunificar esas familias, este fue hecho totalmente al último minuto sin ninguna política y sin documentación adecuada, sin saber cuántas familias han separado, sabemos que siguen expandiendo esta acción”, explicó Cordero.

“La sociedad civil y las organizaciones somos los que hemos implementado la reunificación y estamos haciendo el trabajo del gobierno. Ellos sostienen que es muy difícil reunir a las familias y nosotros les hemos demostrados varias veces que si se puede hacer”, y agregó, “se requiere voluntad y recursos. El gobierno si tiene recursos pero simplemente no tiene la voluntad para hacerlo”.

Especificó Cordero que esta organización brinda el servicio de reunificación a familias que fueron afectadas desde el 2018 con el Programa Cero Tolerancia, y ahora con quienes viajan en las caravanas y que están asentados de manera temporal en Tijuana.

Señaló que un proceso de reunificación de por sí es difícil, pero si a esto se le suma la falta de apoyo gubernamental y resistencia para poder lograrlo esto es más complicado.

“Llevamos el proceso de 29 familias centroamericanas donde ni siquiera el castellano es su principal idioma; los acompañamos en el proceso y logramos solicitar asilo y que reentraran al país; algunos fueron liberados en tres días y otros tardaron meses, y todos con los papeles en regla, es un caos no hay voluntad del gobierno en reunificar a las familias”, dijo Cordero.

Chihuahua también ha sido parte en el proceso de reunificación de menores.

César Enrique Juárez, procurador para la protección de niños, niñas y adolescentes de Chihuahua, reconoció que su dependencia ha sido parte del el proceso de reunificación de dos menores indocumentados no acompañados con sus familias en Estados Unidos.

“Hemos tenido algunos niños, niñas y adolescentes que han sido reunificados con sus familias y que de acuerdo a nuestro protocolo no se pueden regresar de manera inmediata”, y hasta que esta procuraduría no tenga un estudio muy pormenorizado del porqué emigraron y sus familiares sólo entonces iniciamos su proceso”, señaló Juárez.

Apuntó que normalmente una reunificación así tarda en promedio hasta 30 días, “en los términos que la ley nos marca, siempre y cuando no haya ningún riesgo en el regreso del menor”.

Sobre la actual política migratoria de México, Juárez expresó, “podría estar el gobierno federal actuando en una tesitura del respeto a los derechos humanos, pero en esa misma tesitura podría estar actuando dotando a los estados de las medidas y los presupuestos necesarios para enfrentar esta problemática.

“Prácticamente muchos estados han enfrentado esta situación solos y uno de ellos es Chihuahua, podría poner énfasis especial para dotar a los estados para efectivamente estar hablando de una auténtica protección de los derechos humanos de los menores”.

Molly Goss, coordinadora de apoyo a familias trasnacionales del Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI) en la Ciudad de México especificó que el proceso para reunificar a los menores es muy complicado, “pues se tienen que cumplir con todas las reglamentaciones necesarias asegurándonos en todo momento que el menor va a estar protegido”.

De acuerdo a información del IMUMI, la Secretaría de Gobernación de enero a marzo del 2019 han sido detenidos por el Instituto Nacional de Migración (INM) 8,569 menores de edad; el 39% son mujeres y el 61% son hombres.

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Salma Guzmán Daher

Salma Guzmán Daher, directora del DIF Municipal en Durango y responsable del albergue para migrantes habló sobre el trato a los menores y sus familias, así como el proceso para retornarlos a sus lugares de origen.

“La situación en la que llegan es difícil, están asustados, deshidratados, enfermos y tristes porque ven frustrados sus intentos por llegar a Estados Unidos”.

Nosotros aquí, dijo, “reunimos a los menores con sus familias aunque muchos de ellos llegan con sus padres, así que los tratamos de la mejor manera posible”.

En el 2018 se atendieron a 230 personas, entre ellos 27 niñas y 27 niños.

“Ellos viven lo que tengan que vivir, es un sufrimiento, un viacrucis para alcanzar su sueño y realmente muchas veces se quedan frustrados a la mitad del camino”, indicó Guzmán Daher.

Sobre reunificar a los menores con sus familias, Guzmán Daher explicó que este proceso se lleva a cabo a través del apoyo de los cónsules de los países involucrados.

“El proceso lleva hasta 10 días, y todos han regresado a sus lugares de origen”.

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