La Estrella

La vida en la frontera sur de México

Balseros de ambos lados de la frontera se dan a la tarea de trasladar a personas y mercancías. Alrededor de 40 mexicanos y guatemaltecos se dedican a este oficio.
Balseros de ambos lados de la frontera se dan a la tarea de trasladar a personas y mercancías. Alrededor de 40 mexicanos y guatemaltecos se dedican a este oficio. Especial La Estrella

Para los residentes de Ciudad Hidalgo, Chiapas, en la frontera sur entre México y Guatemala, el tránsito de migrantes siempre ha estado presente.

En esa área, el Río Suchiate es una barrera natural que divide estos dos países y que bordea ese poblado, mientras que también se encuentra el cruce fronterizo del Instituto Nacional de Migración (INM).

Por ambos, es la vía de acceso para miles de migrantes.

Este río, por sus características, es una puerta abierta para la entrada de personas indocumentadas de muchas nacionalidades, así como el paso de mercancía a ambos lados de la frontera, a través de balsas construidas con cámaras de llantas de tractor y tarimas de madera para carga.

La actividad que ahí se desarrolla da sustento a muchas familias.

Samuel Molina, de 29 años de edad y padre de cuatro hijos, es originario de Tecún Umán, Guatemala, y trabaja como balsero desde hace nueve años.

“No hay otro trabajo, pero gracias Dios nos va bien, somos como 40 aquí y cobramos 20 quetzales por pasarlos de México a Guatemala, esto incluye la carga que traigan”, explicó Molina.

Molina sólo hace traslados de México a su país y debe regresar sin gente, “aquí ése es el arreglo desde hace mucho, los que van a México, ellos sí llevan a los de la caravana”, apuntó.

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Balseros de ambos lados de la frontera se dan a la tarea de trasladar a personas y mercancías. Alrededor de 40 mexicanos y guatemaltecos se dedican a este oficio. Luis Ángel Galván Especial La Estrella

Ahí también, la residente mexicana María Reséndiz, de 55 años de edad, es una comerciante instalada a las márgenes del río desde hace 15 años. Reséndiz prepara y vende quesadillas a los paseantes y viajeros.

“Llegamos desde las 8 de la mañana y gracias Dios nos va más o menos bien; nos visita mucho turista extranjero y los migrantes que pasan por aquí”, dijo Reséndiz.

Reconoció que la actividad de los balseros es muy necesaria, “nos ayuda porque llega mucha gente a consumir y a comprar en los comercios”.

La rutina de Reséndiz pocas veces ha sido alterada, sin embargo el incremento en el paso de personas en caravanas los últimos dos meses por esa parte del río le preocupa mucho.

“Desde que comenzaron a venir caravanas y que se corrió el rumor de que venía una muy grande, nos dio mucho miedo”, expresó Reséndiz.

Los migrantes en su rumbo al norte

Ángel Antonio Pacheco de Progreso, Yoro, Honduras, viajó con su hijo Ángel de 11 años y dos sobrinos a Ciudad Hidalgo, Chiapas. Ingresaron hace cinco días con su tarjeta de identidad por el puente fronterizo.

Todos ellos solicitaron su permiso pero aún no se los han entregado.

“Estamos esperando los documentos, nos dijeron que teníamos que esperar para poner el proceso de huellas, vamos a huellar (sic), hemos gastado toda la plata en pasajes y ahora estamos sin comer”, indicó Pacheco.

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La entrada principal de la estación migratoria Siglo XXI en Tapachula, Chiapas, donde docenas de migrantes se encuentran acampando a la espera de solicitar su permiso para transitar por México de manera legal. Luis Ángel Galván Especial La Estrella

El hondureño ya ha estado cinco veces en México, una de ellas en la primera gran caravana que llegó a Tijuana en noviembre pasado.

“Venir en caravana es una necesidad y también es por superación; es una decisión propia y también ahí me di cuenta del gran corazón que tiene México al ayudarnos”, dijo Pacheco.

Crisis humanitaria en Tapachula

Las repercusiones del incremento migratorio indocumentado se ven reflejada en la atención hacia los solicitantes.

Según cifras del INM, hasta marzo del 2019 habían llegado más de 7, 500 personas a Tapachula, parte de la ruta migratoria. La Unidad Siglo XXI del INM en esa ciudad se ha visto rebasada en capacidad de atención.

Gaelle, de 25 años, y oriunda de Puerto Príncipe, Haití, tiene ya dos meses viviendo en una casa de campaña frente al INM y aún no recibe sus documentos.

“No me resuelven, tengo hambre y estoy desesperada”, clamó la inmigrante haitiana.

Jesús Casillas Ruiz, mexicano y residente de Guadalajara, Jalisco, estaba literalmente “montando guardia” también.

“Mi pareja es de Cuba y fue detenido por el INM; no respetaron el amparo que trae ni el registro de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), no me dejan verlo y además he sido tratado como un ciudadano de segunda clase en mi propio país”, dijo Ruiz.

Raúl Roberto Mérida, abogado defensor de uno de los asegurados cubanos por el INM, señaló que ese instituto pasa por encima de los derechos de los migrantes sin importarle las condiciones de los asegurados.

“Adentro hay cientos de cubanos y no sabemos sus condiciones; no nos dejan verlos y no sabemos si ya fueron deportados”, señaló Mérida.

La delegada de la circunscripción de la INM en Tapachula y Ciudad Hidalgo, quien se negó a ser identificada, señaló que no se puede proporcionar información de las personas que se encuentran detenidas, argumentando que son diversas las dependencias que las atienden y no hay manera de brindar datos objetivos.

Peregrinar

El calvario para muchos de los migrantes recién comienza al cruzar la frontera con México, y muchos de ellos se ven amenazados y asaltados por delincuentes.

Ante esta situación los migrantes buscan refugio para protegerse de ellos. Por voces y ahora a través de redes se sabe de un albergue en San Luis Potosí creado para brindar refugio y apoyo a los migrantes.

Geraldine Estrada Rivera, coordinadora general en la Casa de la Caridad Hogar del Migrante Monseñor Luis Morales Reyes en esa ciudad, explicó que este lugar nace a partir de la necesidad de atender a personas en situación de desventaja.

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Geraldine Estrada Rivera Luis Ángel Galván Especial La Estrella

“Iniciamos con un albergue para niñas pero era una casa habitación; después, ésta se cierra por inseguridad. Hubo la necesidad de atender a los migrantes en este paso obligado y esto se logró a través de los tres órdenes de gobierno con el Programa 3x1 y un club de potosinos en Texas” y agregó, “y pertenece a la iglesia católica”.

Hablar de las caravanas, dijo Estrada Rivera, es muy difícil debido a que estas surgen como una necesidad de vía y protección para quienes pretenden emigrar.

“Lo único que para mí se refleja es los malos gobiernos que hay en Centroamérica y que no se den cuenta del inmenso valor que tiene su gente y lo que esto representa”, dijo Estrada Rivera.

Muhammad Javed, de Pakistán, llegó a ese albergue buscando refugio. Fue entregado por el INM de esa delegación para ser atendido.

“Vengo huyendo de la violencia en mi país, terroristas volaron mi tienda y me robaron todo; allá se quedaron mi hijo, mi esposa y mi madre, están corriendo peligro; voy para América a entregarme a las autoridades y pedir que me protejan”, dijo Javed.

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