La Estrella

Abogada hispana cuestiona eliminación de su nombre de padrón electoral

Hay más de 15.8 millones de votantes en Texas, incluidos más de 1.1 millones en el Condado Tarrant.
Hay más de 15.8 millones de votantes en Texas, incluidos más de 1.1 millones en el Condado Tarrant. Star-Telegram

Rose Anna Salinas se dirigió a las casillas de votación el año pasado, con el plan de emitir su voto en las elecciones tempranas en una delegación de Burleson.

Pero cuando esta abogada de Fort Worth pidió una boleta le dijeron que no podía votar, a pesar de ser una electora registrada con el mismo domicilio en el Condado Johnson por tres décadas.

Funcionarios electorales hicieron varias llamadas para ver por qué ya no aparecía en el padrón electoral del estado.

“Me dijeron que mi nombre había sido eliminado”, señaló Salinas, de 63 años de edad. “Me dijeron que no sucedió en el Condado Johnson. Fue la Secretaría de Estado, y de alguna forma, le habían asignado el número de su credencial de electora a alguien en el sur de Texas.

“Estaba verdaderamente molesta”, indicó ella, agregando que piensa que fue eliminada de la lista por su apellido hispano. De pequeña conocí el racismo porque lo viví. Siempre pensé que cuando yo creciera, ni mis hijos ni mis nietos sabrían lo que esa palabra significa. El hecho de que lo sepan me decepciona”.

La oficina de la Secretaría de Estado dijo que no cancelan ningún registro de electores por su apellido.

“Se puede cancelar a los electores registrados por no ser elegibles, o si no confirman su domicilio después de dos ciclos de elecciones federales … pero no pueden cancelarse basándose simplemente en el nombre de alguien”, aseveró Sam Taylor, portavoz de la oficina de la Secretaría.

Salinas es una de los numerosos texanos que fueron extraídos de las listas estatales de electores sin su conocimiento.

Se entabló una tercera demanda legal con respecto a la notificación que el Secretario de Estado David Whitely hiciera el 25 de enero, cuestionando la ciudadanía de 95,000 electores.

Funcionarios electorales estatales afirmaron que se marcaron algunos nombres para revisión porque algunas personas presentaron tarjetas de residente como su identificación en el Departamento de Seguridad Pública (DPS en inglés) mientras tramitaban su licencia o su credencial estatal de identificación. Algunos obtuvieron ciudadanía estadounidense, se registraron para votar y de hecho, votaron, pero terminaron en la lista por haber presentado la primera vez su tarjeta de residente en DPS.

Los funcionarios no han ajustado públicamente el número de texanos identificados para escrutinio de su ciudadanía, pero calladamente dieron instrucciones a los trabajadores electorales de eliminar más de 20,000 nombres de la lista. La lista del Condado Tarrant bajo de 5,800 nombres a 4,700.

El fraude electoral ha sido por mucho tiempo motivo de preocupación para los legisladores de Texas, quienes declararon que era necesario que hubiera una ley que requiriera mostrar una identificación con fotografía al momento de votar, ello a pesar de un número bajo de condenas.

Votar de manera ilegal es un delito de segundo grado, sancionable con un mínimo de dos años y un máximo de 20 en prisión.

Hay más de 15.8 millones de electores en Texas, incluidos más de 1.1 millones en el Condado Tarrant.

Demandas legales en Texas

Los cargos de la demanda legal entablada acusan al Estado de haber enviado información incorrecta de electores registrados para escrutinio de su ciudadanía a pesar de que la lista incluye nombres de ciudadanos naturalizados, elegibles para votar.

Grupos entre los que se incluye la American Civil Liberties Union, Jolt Initiative, la League of Women Voters of Texas y NAACP de Texas entablaron la demanda en contra del Secretario de Estado David Whitley, el Director de Elecciones Keith Ingram y funcionarios electorales en cinco condados: Blanco, Caldwell, Fayette, Galveston y Washington.

“La Secretaría de Estado de Texas ha llevado a cabo un ejercicio con descuido que amenaza con privar injustamente a la gente de su participación en la democracia estadounidense”, aseguró Andre Segura, director jurídico de ACLU en Texas. “Deseamos asegurar que todos los electores elegibles de Texas puedan hacer que su voz se escuche el día de las Elecciones”.

El Fondo Mexicoamericano para la Defensa Legal y Educacional solicitó una orden restrictiva y que cancelen la lista del estado “a menos que, y hasta que se adquiera información de que los electores no son elegibles para votar”.

La semana pasada abogados de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos entablaron la primera demanda legal de ese tipo contra de la Secretaría de Estado y del procurador general, Ken Paxton, citando intimidación y represión a los electores.

Eliminación

Salinas afirma saber cómo se siente alguien que ha sido eliminado del padrón electoral.

El año pasado estaba decidida a no irse de la caseta electoral hasta que volvieran a incluir su nombre en la lista, y sólo después de haber votado.

Rose Anna Salinas

Así que se esperó hasta que los funcionarios electorales hicieran llamada telefónica tras llamada. Finalmente le informaron que su nombre había sido eliminado del padrón electoral y su número de identificación de elector se lo habían asignado a un hombre en el sur de Texas.

“No podían explicarlo”, agregó.

Los funcionarios electorales le pidieron a Salinas que llenara una tarjeta de registro de elector nueva.

“Querían solucionarlo de inmediato cuando se enteraron que soy abogada”, afirmó.

A Salinas le preocupa que otros no hagan tanto la lucha tanto como ella para volver a ingresar en el padrón electoral.

“Se van a casa y no votan”, señaló.

Pero Salinas dice que su madre siempre le inculcó el votar, y ella siempre ha honrado con orgullo eso.

Las recientes demandas legales con respecto al escrutinio de la ciudadanía de los electores deben ayudar a llamar atención hacia este asunto.

Sin embargo, Salinas quiere saber de todos modos qué sucedió en su caso.

“Quiero saber quién oprimió el botón para remover mi nombre”, asegura. “No me mudado. No tengo un pasado turbio. No hay razón por la cual hayan removido mi nombre.

“¿Quién borró mi nombre?”

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